miércoles, 29 de junio de 2011


TRANQUILAMENTE


Sentado tranquilamente estaba.
Oí estallidos,
pensé en un juego,
pero el país estaba siendo invadido.

Estallaron granadas y bombas,
murieron personas:
familias sin hogar, sin esperanza.
Se apostó el barco de la política.
En el muelle, armas de desolación;
por  el aire, armas de la muerte.

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